Asistentes en el evento del décimo aniversario

La literatura sugiere que el cáncer de mama puede verse influenciado por la exposición ambiental, especialmente en las primeras etapas de la vida. El estudio “Exposición temprana en adolescentes latinas” (Early Life exposures in Latina Adolescents; ELLA por sus siglas en inglés) busca indagar en la relación entre la exposición a productos químicos ambientales comunes durante la pubertad y el riesgo de cáncer de mama más tarde en la vida. Para ello el estudio ELLA se apoyó en un proyecto ya existente que sigue a más de 500 niñas en Santiago, creando así nuevas colaboraciones entre investigadores en Estados Unidos y en Chile. Las becarias posdoctorales Vanessa De La Rosa y Jennie Liss Ohayan, quienes trabajan conjuntamente en Silent Spring Institute y en el Social Science Environmental Health Research Institute (SSEHRI) de la Universidad de Northeastern, viajaron a Chile este año para trabajar con los socios del proyecto ELLA en la Universidad de Chile en Santiago. Aquí nos cuentan sobre la visita.

El 25 de abril llegamos a Santiago con una densa agenda para nuestra estadía de solo una semana, la que incluía no solo muchas oportunidades para reunirnos con nuestros colegas, sino también con las participantes del estudio y sus familias.

En Santiago, nuestros colaboradores trabajan en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), el cual se encuentra afiliado con la Universidad de Chile y se enfoca en el estudio de la nutrición y la investigación en salud pública. Durante el 2006 comenzó a formarse el Estudio de Crecimiento y Obesidad (ECO), donde se invitaron a participar a 1,995 niños y niñas de entre dos a cuatro años, residentes de Santiago y de nivel socioeconómico medio y bajo. Desde entonces, diez años más tarde, casi un 85% de los jóvenes siguen participando activamente en el ECO y la investigación se ha expandido más allá de la nutrición, agregando preguntas sobre genética y desarrollo corporal, factores que influyen en el abuso de sustancias entre los adolescentes, la enfermedad de hígado graso y, más recientemente, la influencia de productos químicos que alteran las hormonas y su relación con el riesgo de desarrollar cáncer de mama, a través del estudio ELLA.

Como era la primera vez que íbamos al INTA lo primero que hicimos fue recorrer las clínicas y los laboratorios donde se reciben a los participantes del ECO y conocer a más de 40 investigadores que trabajan en distintos proyectos con la cohorte. Fue particularmente maravilloso poder observar las visitas de las participantes y conocerlas, tanto a ellas como a sus familias, quienes por tanto tiempo han contribuido a la investigación en salud pública. Las niñas han visitado el INTA de forma regular durante la mayor parte de sus vidas. En esas visitas se les han tomado muestras de orina y sangre, medido su crecimiento y realizado distintos cuestionarios de alimentación y salud mental. Por lo mismo, la participación en el ECO se ha vuelto una parte integral de sus vidas. Durante nuestra visita pudimos observar que, gracias a este involucramiento, muchas de las niñas han desarrollado un fuerte espíritu comunitario.

Durante nuestros días en el INTA realizamos presentaciones sobre la investigación en prevención del cáncer de mama del Silent Spring Institute. Específicamente hablamos sobre dos herramientas nuevas que hemos desarrollado para incluir a los participantes y sus familias en la investigación de salud ambiental. La primera es una aplicación móvil llamada Detox Me, la cual ofrece sencillos consejos basados en la evidencia sobre cómo reducir la exposición diaria a sustancias tóxicas. La segunda es nuestra herramienta para generar informes digitales llamada  DERBI, que nos permite realizar informes personalizados vía web para compartir datos sobre exposición ambiental con los participantes del estudio. Como parte del estudio ELLA, las participantes serán capaces de acceder a los resultados de los estudios sobre su exposición química a través de una versión de DERBI para smartphones.

En el INTA se llevaron a cabo dos grupos focales, los cuales revelaron que existe poca conciencia en la comunidad sobre la relación entre salud y exposición ambiental. Por eso mismo, esperamos cambiar esta realidad mediante la colaboración entre ambas instituciones. Nuestra investigación ha mostrado que el acto de compartir los resultados de estudios sobre exposición ambiental con los participantes puede mejorar sus conocimientos sobre la salud ambiental y también animarles a tomar medidas que reduzcan sus exposiciones tóxicas. Además, estamos explorando varias maneras para apoyar al personal del INTA, tales como diseñar folletos informativos para ayudar a los nutricionistas a comunicar información de salud ambiental a las participantes durante las visitas.

El estudio ELLA es uno de los primeros proyectos en Sudamérica que estudia la exposición a los disruptores endocrinos y el cáncer de mama. El estudio ofrece la oportunidad de fomentar la participación de la comunidad e informar medidas reguladoras acerca de las sustancias químicas tóxicas en los productos. Con los investigadores en Chile hablamos no solo de cómo ayudar a las comunidades a que reduzcan su exposición, sino también de la importancia de regulaciones de seguridad química. Nuestros colaboradores chilenos luchan (¡igual que nosotros!) contra normas inadecuadas para proteger a los individuos de los productos químicos nocivos. Curiosamente, la mayoría de los productos de cuidado personal en Chile son importados desde Estados Unidos. Este hecho refuerza la idea de que los cambios en la política química aquí en los Estados Unidos pueden tener un impacto global.

Otro de los temas que abordamos fue el uso de fragancias en productos y qué estrategias ayudarían a romper la asociación que hacen las personas entre fragancias sintéticas y limpieza. En Chile, al igual que en Estados Unidos, son muy comunes los productos con aromas artificiales, tales como perfume, velas y ambientadores. No son productos “limpios”; de hecho, un solo producto artificialmente perfumado puede contener hasta 300 productos químicos diferentes. Muchos de ellos son irritantes respiratorios y de la piel, desencadenantes de alergias y disruptores endocrinos Las empresas no están obligadas a revelar los productos químicos que usan: las etiquetas frecuentemente muestran solo “fragancia” o “perfume” (parfum). Un enfoque importante de nuestra investigación será abordar el uso generalizado de los productos artificialmente perfumados.

Nuestra visita al INTA culminó con la celebración del décimo aniversario de la cohorte ECO. El evento marcó el hito con premios y discursos para honrar a los investigadores, los participantes y sus familias. Había música, Zumba (¡no vamos a publicar ninguna foto de nosotros haciendo Zumba!) juegos para los participantes y mesas informativas. En nuestro caso, preparamos una mesa mostrando productos que poseen disruptores endocrinos y sus alternativas. Además, demostramos el uso de la aplicación Detox Me en español, lanzada recientemente.

Aunque estuvimos ocupadas con el trabajo en Chile, pudimos encontrar momentos para relajarnos, tomar vino y comer empanadas. Si bien estaba por empezar el invierno, pudimos disfrutar del bello clima cálido, un marcado contraste con los Andes nevados que rodean la ciudad. Aprendimos a navegar el sistema extenso de transporte público de Santiago, tuvimos un curso intensivo de español chileno, y observamos de primera mano el smog que cubre la ciudad. A pesar de que existe legislación para disminuir la contaminación del aire, previos eventos de smog severo han obligado al gobierno a declarar estados de emergencia. Debido a estas acciones, se restringieron el tránsito de vehículos, se cerraron negocios temporalmente, y se cancelaron eventos deportivos.

La oportunidad de interactuar con nuestros colaboradores chilenos, los participantes y sus familias fue enormemente informativa e inspiradora. Queremos agradecer a Camila Corvalán, Nancy Josefina Casas Centeno y todo el equipo de investigación de ECO en el INTA por ser nuestros anfitriones en Santiago y por organizar una maravillosa celebración de aniversario. Muchas gracias a Silent Spring Institute, el Programa de Investigación del Cáncer de Seno y el Ambiente (BCERP) y el Social Science Environmental Health Research Institute (SSEHRI) de la Universidad de Northeastern por su apoyo durante esta colaboración y de nuestro viaje.

Vanessa De La Rosa y Jennie Ohayon con investigadoras y personal del INTA de la Universidad de Chile, Santiago
Una participante del estudio y su familia en el evento del décimo aniversario
Jennie Liss Ohayon y Vanessa De La Rosa hablan con otro investigador en el evento del décimo aniversario
La colaboradora Rosario Toro demuestra productos preocupantes y alternativas saludables en la mesa sobre disruptores endocrinos
Jennie y Vanessa demuestran productos preocupantes y alternativas saludables en la mesa sobre disruptores endocrinos
Le toman medidas a la hermana de un participante del estudio en el evento del décimo aniversario

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